Tras regresar a España, en plena crisis económica, trabajé durante varios años en una de las escuelas de negocios más importantes de España. Sin embargo, siempre he tenido sensibilidad social, por lo que no pude mantenerme indiferente ante los eventos que se estaban desarrollando a nivel político y el impacto que estaban teniendo en la población.
Poco a poco, comenzó a abrirse una grieta entre lo que hacía y lo que sentía que necesitaba (y debía) hacer hasta que un día me hice una pregunta que lo cambió todo:
¿Al servicio de qué (y de quién) estás poniendo tus capacidades?
Entonces entendí que lo que realmente deseaba era dedicarme a aquello que nunca había dejado de apasionarme: acompañar a las personas que sufrían en su proceso hacia una vida mejor.
Comencé a formarme fundamentalmente en psicoanálisis, pero también en otras disciplinas como el coaching y la PNL, y llevo desde el 2012 trabajando como psicóloga.